viernes, 19 de julio de 2013

On 18:38 by Victoria Stanham   2 comments
Quiero compartir mi último descubrimiento, algo que me ayudó a conciliar el sueño y la paz en medio de una angustia de esas que te comprimen el pecho, de esas que vienen con una tormenta de pensamientos obsesivos, pre-ocupaciones, anticipaciones, miedo.


Imagen cortesía de Sarah Arbogast / FreeDigitalPhotos.net

Todos tenemos un núcleo delirante, una herida primitiva que si la sentimos activada nuestra reacción es totalmente irracional. Entramos en pánico, nos abrumamos y ya no conciliamos vías de comunicación con la realidad y la coherencia, con la calma y la perspectiva.

Hace unos días se activó la mía, y ayer detonó al encontrarse acosada constantemente por el estímulo.

Para el final del día estaba emocionalmente exhausta. Como última defensa me refugié en el absoluto presente. Me puse a hacer sopa, y cada vez que se me aparecía un recuerdo o pensamiento de la situación estresante, la empujaba fuera de mi conciencia con el "chop chop chop" de cortar zanahorias, boniatos, cebollas.

Sin embargo, algo adentro mío sabía que esto no era la solución. Estaba evadiéndome de la situación, haciendo de cuenta que no era real para mí, con todos los clásicos pensamientos "new age" de "el presente es todo lo que exisite, todo lo demás es irreal". Pero mis pensamientos eran muy reales para mí, tener esos pensamientos era en efecto mi realidad, y tratar de ahogarlos, aplastarlos, evadirlos, negarlos, no me estaba dando mayor paz.

Al irme a dormir (momento crucial, ya que es en la quietud de la noche cuando los pensamientos pueden volverse un acoso inagotable y ensordecedor), y viéndome invadida por el recuerdo de "la situación", utilicé una técnica que a veces mi terapeuta a usado conmigo, que es colocar la situación fuera de mi y mirarla desde donde estoy. No estando con mi terapeuta para trabajar el trauma encendido, opté por sumarle a la técnica mi experiencia con la Técnica Alexander: recordé los espejos, los antagonismos y por sobre todo, el espacio entre medio.

Es así que reconocí que "la situación" estaba allí, conmigo en la habitación, pero yo estaba aquí, separada de ella por un espacio, aunque compartiésemos la habitación y el momento presente. Y ese espacio entremedio lo podía "respirar". Y ese lugar donde yo estaba (en contacto con la cama, las sábanas y las frasadas) no era donde estaba "la situación" (la cual había colocado a unos metros de la cama). Así que respiré, sintiendo mi lugar, y sintiendo el espacio que nos separaba. 

De esta forma honraba la presencia de "la situación", de todos los pensamientos que la componen, pero no era atrapada por ella, había un espacio entre nosotras, y cada una ocupaba su espacio personal. Si me veía de repente envuelta en los pensamientos angustiosos, volvía a colocar a la situación en su lugar, y yo volvía a sentir mi lugar, y respiraba el espacio entre nosotras, honrándonos a ambas.

"La situación" es algo que ocurrirá (o no) en unas semanas, algo que me da miedo. Pero hoy encontré como vivir estos días entre ella y yo honrando su presencia, honrando mi lugar hoy, y sobre todo honrando el espacio que nos separa.

¿Cómo se relaciona todo esto con la Técnica Alexander?

Bueno, está ligado a la "persecución de fines" de la que habla F.M. Alexander en sus libros.

Cuando nos damos un estímulo para lograr un fin, corremos el riesgo de "hacer el fin" según lo hemos experimentado en el pasado, en vez de recorrer con ojos nuevos el trayecto que nos separa.

Es así que cuando me doy el estímulo para pararme de la silla, puedo "hacer el fin" y pararme según mi recuerdo sensorial de todas las veces en el pasado que lo he hecho. Esto no toma en cuenta (no honra) mi presente sensorial, ni el espacio (o trayecto) que separa mi estar sentada de mi estar parada.

O, cuando me doy el estímulo de pararme de la silla, puedo honrar el fin (no lo olvido, no lo evado, no lo ignoro) pero puedo también honrar mi presente (reconocer lo que mis sentidos me informan en este preciso momento y lugar), y respirar el espacio que me separa de mi fin, incluso mientras me acerco a él... siempre hay un espacio entre nosotros y puedo honrarlo por pequeño que sea, todo el trayecto.

Quizás, cuando llegue al "fin" me encuentre que no se siente, ni se experimente como yo lo anticipaba...

2 comentarios:

  1. Impresionante tu proceso de comprensión, amiga querida! Tenés una capacidad de aprender y honrar los momentos de la vida (grandes y pequeños) de forma muy especial. Gracias por compartirlo y mostrarnos otra forma de andar en el camino :-) Y también impresionante tu capacidad narrativa! Love you!!!

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    1. Gracias amiga! Fue charlando contigo durante nuestra clase de Técnica Alexander que comenzó el proceso de volver a mi. Nuestros alumnos son nuestros mayores maestros.

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