domingo, 24 de abril de 2016

On 17:06 by Victoria Stanham   No comments

Queridos lectores del blog:

Les escribo por  última vez desde esta dirección web. Hoy cierro una etapa hermosa y me mudo de dominio virtual a una nueva casa en www.victoriastanham.com.

Permítanme contarles y compartir con ustedes el camino y las razones que me llevan a este cambio.

Comencé este blog en febrero del 2013 como una vertiente para mi pensamiento y entendimiento sobre la Técnica Alexander. Cumplía en ese entonces un año como profesora graduada y ya notaba que mis ideas sobre la Técnica, y mi forma de entenderla y querer enseñarla, empezaban a derivarse del canon más tradicional. Escribir en este blog me permitía verbalizar esa nueva forma, expresarla, estudiarla, elaborarla, entenderla, y ver hacia dónde me llevaba.

A finales del 2012 había completado mi formación en Pilates Mat y empezaba a disfrutar y valorar la riqueza de la inter-polinización entre técnicas somáticas y de movimiento.

Para finales del 2013 me di cuenta que mis exploraciones personales en el alcance de la Técnica Alexander empezaban a derivarse demasiado del canon y que necesitaba más libertad para “enloquecer un rato” con la forma. 

Elegí entonces abandonar la posición de asistente en la Escuela de formación de profesores de Técnica Alexander de Montevideo. Simplemente no quería confundir con mis ideas a los nuevos profesores en formación, y necesitaba darle rienda suelta a la exploración de mi propia forma de enseñar y vivir la Técnica Alexander.

Mis blogs empezaron a hablar de todo un poco relacionado al cuerpo y su lenguaje, el movimiento, los hábitos, la postura, el cambio y la percepción. Todos ellos son temas relacionados a la Técnica, pero me animé a adentrarme en tópicos más concretos, como el ejercicio físico intenso (crossfit, running, entrenamientofuncional), el dolor físico y emocional, y el proceso deaprendizaje en sí mismo.

Mientras tanto seguía explorando con otras técnicas de movimiento y percepción, buscando nuevas formas de responder a mis eternas preguntas. Y es que gran parte de mi búsqueda se centra en los juegos de percepción y puntos de vista.

En el 2014 tomé mis primeras clases de Feldenkrais y me enamoré de la metodología de las ATM’s (Awareness Through Movement / Autoconciencia por el Movimiento). En el 2015 me formo como profesora de Pilates Studio (aparatos) y comienzo a cursar partes de la carrera de fisioterapia en la UdelaR. Finalmente en este 2016 comienzo a formarme en Bones for Life, del programa de Movement Intelligence de Ruthy Allon (derivado del Feldenkrais).

Todo esto ha significado que mi práctica y forma de enseñar y entender la Técnica Alexander se han vuelto muy “idiosincráticas” (idios – de uno mismo; syn -  junto; krasis – mezcla), o sea, son mi mezcla personal.

Es por eso que hoy se cierra un ciclo y un espacio que ya cumplieron su objetivo: ayudarme a encontrar mi voz y mi forma. Se abre ahora un nuevo ciclo en mi página web personal donde estaré hablando ya expresamente desde el paradigma que comparto con Eduardo, mi pareja: la SomatoSofía.

Para quienes quieran seguir acompañándome en mis andanzas y pensamientos los invito a visitar el nuevo blog y suscribirse para recibirlos desde allí.

Para quienes hasta aquí llegan, me despido con cariño y agradecimiento. El blog vstanhamtecnicaalexander.blogspot.com seguirá aquí pero ya no se renovará. Quedan aquí sus 111 artículos que no serán cambiados ni removidos.

Un gran abrazo.


- Victoria


jueves, 7 de abril de 2016

On 11:40 by Victoria Stanham in ,    No comments

Cuando algo me duele, un diagnóstico puede ser un arma de doble filo.

Saber qué me pasa calma mi ansiedad; un ‘diagnóstico’ generalmente viene con un ‘tratamiento’. Y aquí está el peligro… Si sigo el tratamiento, si corrijo lo que está mal, si corrijo todas las partes, si encuentro la raíz del problema y la arreglo… ¿entonces me voy a curar?

El hecho es que nadie sabe. A veces me ‘curo’ (que en mi mundo significa que deja de doler o molestar y que recupero la función perdida) y se lo adjudico al tratamiento.  Y a veces hago ‘todo bien’ e igual me agarro una bursitis, me duele la rodilla, o se me irritan los ojos.

Un problema crónico, no es una invitación a “tirar la chancleta, porque total…”. Es una invitación a convivir con el lagarto, tenga el tamaño que tenga.

Aprender a vivir con él lagarto cuando está grande y destructivo como Godzilla y a vivir con él cuando está chico y manejable como Godzuki. Aprender a llevarla, a manejarla, a crearme las mejores condiciones para que me limite lo menos posible.

Pero sin luchar por erradicarlo de por vida, porque lo que sí veo es que generalmente tengo menos control sobre sus idas y venidas de lo que me gustaría.

Asumir que no me puedo salir siempre con la mía, es asumir mis limitaciones, y es volverme más humana.

En suma, para algunas molestias, soy crónica. Hay días que me duele y he aprendido a domar a Godzilla para que no destruya toda mi ciudad.

¿Qué me ayuda a transformar a Godzilla en Godzuki?

Uso el diagnóstico para saber cómo crear las mejores condiciones para que ello ocurra (hay que ayudar la situación), confío (a veces no queda otra)… y trabajo la paciencia (que nunca viene mal). 

martes, 29 de marzo de 2016

On 17:47 by Victoria Stanham in    No comments

Quiero moverme “bien”.

¿Qué es eso? Moverse “bien” significa algo diferente para cada persona.

No existen movimientos correctos o incorrectos en sí mismos. La pregunta es siempre, “¿Correcto para qué función?”. Quizás “efectivo” o “eficiente” sea mejor palabra que “correcto”, cuando hablamos de movimiento.

Sin embargo, existen cualidades de movimiento, que podemos reconocer en los niños pequeños y los gatos grandes, que hacen del movimiento algo estético.

Yo quiero moverme así.

¿Cuál es la clave?

Coordinación

Todo movimiento, que al verlo lo calificaríamos de “estético”, “correcto” o “saludable”, es en sí un fino acto de coordinación.

La coordinación es una “cooperación armoniosa”. Un movimiento coordinado es aquel en que el cuerpo trabaja en equipo con las emociones y los pensamientos para crear un resultado (kine)-estéticamente satisfactorio.

A nivel físico por ejemplo, el movimiento más simple requiere del trabajo en equipo de aquello que debe entrar en acción para producir el movimiento, aquello que debe estabilizarse para prevenir movimientos no deseados, y aquello que debe dejar de actuar para permitir que ocurra el movimiento deseado.

Si no hay coordinación y trabajo en equipo no hay movimiento (o al menos no un movimiento kinestésicamente satisfactorio).


La clave del movimiento armónico no radica en la fuerza o la flexibilidad de una parte en particular, sino en la interacción armoniosa entre todas las partes, trabajando en equipo hacia un fin común.

- Victoria

martes, 15 de marzo de 2016

On 9:29 by Victoria Stanham in ,    No comments

Un método de reeducación, de entrenamiento o de terapia no se define por la serie de ejercicios, procedimientos o técnicas puntuales que se utilizan en ella. Si un método no es más que su cascarón externo (eso que se observa a simple vista) entonces cualquiera que aprenda la “coreografía” de movimientos que lo componen podría decir que lo está practicando.

Si bien la gran mayoría de clases de Técnica Alexander en cualquier parte del mundo comparten características (por ejemplo, es habitual que se divida el tiempo de clase en “trabajo de silla” y “trabajo de camilla”) esto se debe más a la metodología empleada por las escuelas de formación de profesores, que a un requerimiento de la Técnica Alexander en sí. La Técnica Alexander no posee ni ejercicios, ni técnicas puntuales de manipulación, por lo que es “in-copiable”.

Esto la vuelve, sin embargo, extremadamente difícil de explicar: ¿cómo se describe algo que no tiene forma concreta?

Ya he hecho mi intento en blogs pasados de explicar qué es la Técnica Alexander y cuáles son sus beneficios, por lo que no voy a aburrirte repitiéndome. En aquellos blogs hago hincapié en que la Técnica Alexander es una serie de principios desde los que se aborda la relación cuerpo-mente para devenir en movimiento.

Hoy me gustaría describir estos principios brevemente.

Principios de la Técnica Alexander

1. Unidad Mente-Cuerpo (Unidad Psicofísica):
Reconocemos que mente y cuerpo son dos caras de una misma moneda. La una es un reflejo perfecto de la otra de tal forma que nuestro estado mental estará reflejado en un estado corporal y viceversa.
A la hora de movernos esto es importante porque las ideas que tengamos sobre el cuerpo y el movimiento, generarán una cualidad de movimiento particular.

2. Los medios por sobre los fines (El Cómo sobre el Qué):
Hay mil y un formas de lograr un fin; queremos ser capaces de elegir entre esas mil y un formas la más conveniente en cada situación, y no estar atados siempre a una misma respuesta estereotipada.
La manera en que habitualmente hacés algo crea tu forma, moldea tu vida, genera tus condiciones. Un movimiento repetido inconscientemente cientos de veces al día genera una reorganización general de todo el sistema para facilitar ese movimiento (o sea arma un molde a su medida). Esto no es en sí un problema, pero puede volverse uno si esta forma pasa a ser nuestra única manera de realizar una tarea.

3. El Uso afecta la Estructura y su Funcionamiento:
Estructura y función están íntimamente relacionadas mediante un diseño.  Existe por lo tanto una “lógica de uso” para esa estructura que es la más eficiente para que cumpla su función. O sea, cómo “usamos” la estructura para llevar a cabo la función afectará la eficiencia de esta última, y a la larga o corta generará cambios en la estructura también.
Nuestra forma de “usarnos” (o sea de generar nuestros movimientos físicos y mentales) está basado en nuestras ideas sobre nuestras estructuras y su funcionamiento.

4. Mapa Corporal y Apreciación Sensorial Descalibrada:
Nuestras ideas inconscientes sobre nuestra estructura y su funcionamiento están basadas en la calidad de la información sensorial que recibimos desde cada parte de nuestro cuerpo. Hay áreas que están claras en nuestro mapa y áreas que no lo están tanto. Los mapas corporales se construyen de la confluencia de información sensorial (percepción) y su interpretación a nivel de la corteza cerebral (apreciación). Esta apreciación está a su vez fuertemente influida por nuestras ideas y nuestras emociones.
Por lo general nuestra apreciación sensorial tiene muchos datos inexactos, cuando no directamente erróneos. Esto es importante de corregir, ya que la calidad de nuestro movimiento está basada en la claridad y calidad de estos “mapas corporales”.

5. Fuerza del Hábito e Inhibición de la Respuesta Habitual:
El hábito es inconsciente y domina nuestro accionar. El hábito se puede volver consciente nuevamente, y sólo entonces lo podremos cambiar. Sin embargo, el hábito viejo siempre estará allí, automatizado y pronto para resurgir si las condiciones se dan.
Saber esto es importante para estar sobre aviso a la hora de movernos y así tomar recaudos extra para darnos mejores condiciones para la acción. La inhibición es este acto de recordar la fuerza del hábito, y tomarse el tiempo necesario para generar el espacio y las condiciones para una respuesta consciente.

6. Permitir que el Movimiento Ocurra (No Hacer) y Dirigir el Uso:
Esta frase que parece contradictoria habla en verdad de un pensamiento lateral o “indirecto” en vez de un abordaje directo. Queremos trabajar con las direcciones que el cuerpo tomaría naturalmente si nuestros hábitos adquiridos no se interpusiesen, queremos “permitir que ocurra” el movimiento.
Pero para ello debemos dirigir nuestro uso de nosotros mismos con el pensamiento, recordándonos constantemente aquello que queremos evitar que ocurra (inhibir) y aquello a lo que queremos darle permiso para que se manifieste.[1]

7. Control Primario (Coordinación de la Respuesta Global del Cuerpo al Estímulo):
El Control Primario habla de la cualidad de la relación que mantienen la cabeza, la columna y la pelvis. Esta relación determina la cualidad de la respuesta de tensión global del cuerpo. El grado de “libertad del cuello” en el movimiento es un barómetro para reconocer el grado de libertad de la respuesta global del sistema.
Cuando el “control primario” funciona sin mayores trabas hay un equilibrio dinámico entre los reflejos posturales de soporte y de movilidad. Los profesores de Técnica Alexander llaman a este estado de equilibrio dinámico “poise”, y a la cualidad de vitalidad y espacio que aparece en todo el sistema el “up”.

- Victoria




[1] Las direcciones “tradicionales” de la Técnica Alexander son :
1. quiero darle libertad a mi cuello   (allow my neck to be free)
2. para que mi espalda se alargue y se ensanche  (to allow my back to lengthen and widen)
3. para que mis rodillas vayan hacia adelante y lejos de mis caderas   (to allow my knees to go forward and away)
4. para ensanchar la parte alta de mis brazos a medida que jalo hacia los codos (to widen across the upper part of the arm as you pull to the elbows)

martes, 23 de febrero de 2016

On 18:21 by Victoria Stanham in , ,    No comments

La semana pasada me lesioné el pie derecho. Duele bastante, y me pasé tres días con el pie inmovilizado. Como en general soy una persona sana y sin dolores corporales, encontrarme invalidada (por leve que sea) me frustra terriblemente.

Casualmente, me llegó al email un artículo sobre el dolor, de un fisioterapeuta americano.[1] Me gustó tanto la metáfora que utiliza que la voy a tomar prestada para escribir este blog.

La metáfora dice que vivir con dolor es como vivir en un cuarto oscuro del que quieres escapar.

De todas las estrategias para lograrlo, algunas no son muy sabias. Correr a ciegas ignorando el ambiente, con la esperanza de milagrosamente aparecer del otro lado de la puerta, seguramente acabe en un gran golpe a toda velocidad contra la pared, o en un enorme tropezón y caída contra la mesa ratona. Por otro lado, quedarte sentado en la mitad del cuarto sin moverte no te lleva a ningún lado.

En otras palabras, ignorar el dolor puede acabar en una lesión peor, pero evitar todo movimiento para no doler limita tu vida y no mejora la situación original.

Si querés salir de la oscuridad vas a tener que explorar con cuidado, hasta encontrar el, o por qué no ‘los’, caminos que te llevan a la puerta o al menos a un interruptor de luz. O sea, tenés que explorar con conciencia los límites de tus movimientos posibles, buscando oportunidades y estrategias para expandirlos.

Hay 2 situaciones en las que es crucial llevar a cabo esta exploración.

1. Dolor Crónico

El dolor crónico es como un cuarto oscuro con la puerta trancada y apagón permanente. Quizás la situación se revierta en un futuro, pero de momento tenés que aprender a manejarte en la oscuridad. Esto significa que debés aprender a conocer el cuarto a tientas, hasta que tengas muy claro dónde están todos los muebles para no llevarte ninguno puesto. En términos de tu cuerpo esto equivale a explorar todas las estrategias de movimiento que no exacerban el dolor. Cuanto más conocés el mapa de tu cuarto (mapa corporal) y todas las rutas dentro de él (estrategias de movimiento), más libre te sentirás para poder hacer lo que quieras… aunque las luces sigan apagadas.

2. Dolor Recurrente

Si tu dolor no es crónico, pero en tu cuarto las luces tienden a apagarse cada tanto (episodios de dolor recurrente), lo mejor que podés hacer es explorar tu cuarto mientras tenés luz. Cuanto más conozcas el cuarto, mejor te vas a poder manejar cuando las luces se apaguen repentinamente. De hecho, una vez que pasa el primer susto de quedarte a oscuras, ya tendrás en tu mapa mental del cuarto una buena idea de dónde está la puerta y el interruptor de luz… y la mesa ratona para no tropezarte.

Hasta aquí la brillante metáfora que comparte el fisioterapeuta americano en su artículo. Pero me gustaría agregarle mi granito de arena.

¿Por qué esperar a que se apaguen las luces para explorar?

Es cierto que mientras nada nos duele, creemos que nada nunca nos dolerá, y que por tanto nuestras estrategias actuales de movimiento nos van a servir eternamente.

Sin embargo, hasta los cuerpos más sanos, jóvenes y vigorosos se lesionan… a veces sin razón aparente.

En mi experiencia con mi lesión, contar con un bagaje de conocimiento previo de mi mapa corporal y de diferentes estrategias de movimiento para lograr una misma acción (principio básico de la Técnica Alexander: los medios sobre los fines) me ha ayudado enormemente a desplazarme “en una pata” sin exacerbar patrones de tensión general. Me encuentro también que cuento con varias estrategias para caminar, y que no siempre la primera que escoge mi cuerpo es la más eficiente.

- Victoria



domingo, 14 de febrero de 2016

On 16:21 by Victoria Stanham in    No comments

Considero fundamental para el bienestar psico-físico mover el cuerpo, entrenar el aparato músculo-esquelético. En lo personal yo practico Pilates y salgo a correr.

Sin embargo, a la hora de generar cambios posturales y mejoras en la calidad de nuestro movimiento, creo que son las ideas e imágenes (conscientes e inconscientes) que tenemos, las que moldean nuestra estructura y sus posibilidades de acción.

Por eso, en mi práctica plasmo los principios de la Técnica Alexander y el Método Pilates en ciertas ideas e imágenes del cuerpo y su movimiento que surgen de mis investigaciones personales, ‘poniendo el cuerpo’. 

Además, considero que trabajar sobre el sistema de ideas e imágenes del cuerpo y su movimiento tiene 3 ventajas importantes sobre trabajar tratando de cambiar directamente la estructura física.

1. El sistema de ideas e imágenes sobre el cuerpo y el movimiento está en constante desarrollo, lo cual lo vuelve muy adaptable.

A veces, lo que nos impide lograr un cambio (y todo movimiento es un cambio) no es nuestra estructura física sino nuestra estructura mental. Pero, si encontramos la idea o imagen justa, se puede habilitar y facilitar el aprendizaje de un gran número de destrezas.

Por ejemplo, a mi me fascinan la gracia y libertad de movimiento de los grandes gatos, y la potencia y elegancia del movimiento del caballo. En mi búsqueda por incorporar esas cualidades a mi propio movimiento, mis ideas e imágenes sobre cómo dirigir la postura, la respiración, el movimiento de los miembros en relación al tronco y el movimiento global de la columna, va mutando con el tiempo y la experiencia acumulada.

A medida que cambian mis ideas sobre estos movimientos también cambian mi concepto fundamental sobre qué es en definitiva la postura, la respiración y el movimiento axial y apendicular. El resultado es un cuerpo y una mente en constante evolución, y cada día nuevas posibilidades de desarrollo.
                                        
2. El sistema de ideas e imágenes sobre el cuerpo y el movimiento puede generar cambios rápidamente.

Armar masa muscular, lograr un aumento en la flexibilidad muscular, aumentar la masa ósea, todo esto es posible y beneficioso, pero ocurre lentamente.

Sin embargo, cuando una nueva idea sobre el cuerpo nos permite percibir un exceso de tensión en el cuerpo que antes era inconsciente, nuestro sistema nervioso puede tomar una gran variedad de acciones correctivas instantáneamente, reorganizando los patrones de movimiento para disipar la tensión de la zona.

Por ejemplo, hay un ejercicio de percepción de la axila que genera un cambio instantáneo en la morfología de toda la zona del hombro. Claro está que esto no significa que la nueva forma es permanente automáticamente. Los hábitos arraigados tienden a llevarnos devuelta a la vieja forma.

3. El sistema de ideas e imágenes sobre el cuerpo y el movimiento puede generar cambios permanentes.

Los cambios estructurales requieren de un constante mantenimiento para ser visibles. Por ejemplo, el desarrollo de masa muscular requiere de un constante entrenamiento para que no se pierda.

Por el contrario, aunque el cambio organizativo generado por una nueva idea tiende a ser débil frente a un hábito arraigado, el cambio puede volverse un nuevo hábito si se ejercita a conciencia.

En los hechos, desarrollado hasta cierto nivel, el aprendizaje motor es efectivamente permanente para el sistema nervioso. Por ejemplo, una vez que aprendiste cómo andar en bicicleta ya no lo olvidas más, aunque no andes nunca en bici. De igual manera, las lecciones sobre conciencia y coordinación corporal que se aprenden en las técnicas de movimiento consciente pueden beneficiarte por años, siempre y cuando las hayas ejercitado lo suficiente.


- Victoria

jueves, 28 de enero de 2016


Antes que nada quisiera aclarar que, si bien soy principalmente profesora de Técnica Alexander, también soy instructora de Pilates Mat y Studio (entrenamiento funcional) y estudiante de fisioterapia (rehabilitación funcional). Aunque en mi práctica profesional integro mis conocimientos de la tres áreas, me gustaría en este blog aclarar lo que diferencia el enfoque de la Técnica Alexander de las técnicas de rehabilitación y entrenamiento funcionales, para resaltar dónde se complementan y se potencian mutuamente. [1]

El enfoque del movimiento desde la Técnica Alexander se centra en descubrir cómo nuestras concepciones, creencias y pensamientos sobre nuestro cuerpo y su movimiento afectan la forma en que nos movemos y nos sentimos. Por lo tanto, el trabajo desde la Técnica Alexander se basa en descubrir cómo incidir positivamente sobre estructuras y funciones del cuerpo, desde la forma en que “dirigimos” nuestro movimiento con el pensamiento.[2]

Esto no significa que el movimiento eficiente está todo “en tu cabeza”. Indudablemente, la salud estructural y funcional del sistema neuro-músculo-esquelético es esencial para lograr un movimiento placentero y de calidad.[3]

Distinguiendo entre problemas de Estructura, de Función y de “Uso”

Cuando tenemos un problema de movilidad cabe hacerse la pregunta si es un tema principalmente estructural, funcional o de “uso habitual”. Tomemos como ejemplo una limitación en el rango de movimiento del cuello (con o sin dolor asociado).

La estructura del cuello está formada por las partes concretas: vértebras, discos, músculos, tendones, ligamentos, articulaciones, etc. La función del cuello son las tareas para las que fue diseñado: flexionarse, extenderse, rotar, y lateralizarse para orientar la cabeza en el espacio. El "uso" es la manera en la que uno mismo pone su propio cuello en funcionamiento, o sea, cómo tiende uno a mover el cuello. Por ejemplo, si estoy convencido que mi cuello es sólo la parte que puedo ver en el espejo, seguramente lo esté moviendo de acuerdo a esa imagen mental de la estructura

La estructura y la función del cuello son mayormente iguales para todos los seres humanos ya que viene definido por nuestra genética de especie, pero el uso es 100% individual ya que surge del encuentro entre el diseño estructural y funcional y la experiencia de vida de cada uno.

Cualquiera sea el punto inicial del problema de movilidad del cuello (estructural, funcional o de uso), generalmente se verán afectadas las tres áreas. Por lo tanto, un abordaje completo de salud del aparato neuro-músculo-esquelético debería integrar intervenciones desde los tres enfoques

Sin embargo, aunque las relaciones entre estructura y función son ampliamente reconocidas y tratadas por los profesionales del movimiento y la salud, la gran mayoría de los abordajes terapéuticos, rehabilitadores y de entrenamiento corporal no reconocen el importante rol que juegan nuestros pensamientos, ideas y percepciones sobre nuestras propias estructuras y funciones en los problemas de movilidad, postura y dolor.

Ningún enfoque es "mejor" o "peor" que el otro, todos son necesarios. O sea, la Técnica Alexander no sustituye los trabajos del rehabilitador y del entrenador funcional, sino que los complementa y potencia, brindándoles una mejor base sobre la cual construir una más completa salud estructural y funcional del sistema neuro-músculo-esquelético.

- Victoria



[1] También tengo una licenciatura en teatro de Washington & Lee University (U.S.A.), e integro estos conocimientos en mi trabajo con la comunicación, la voz y el lenguaje corporal, pero eso será tema para otro blog.

[2] La Técnica Alexander es una re-educación de nuestros patrones aprendidos de reacción mental y muscular. Lo que es re-educado es la forma en que nuestra mente integra e interpreta la información sensorial que recibe del medio externo e interno, y en consecuencia dirige las reacciones (movimientos) del cuerpo. El objetivo es lograr patrones de reacción global más sanos, más eficientes y más placenteros.

[3] Las clases de Técnica Alexander  son instancias de re-educación, no son sesiones de entrenamiento funcional  y tampoco son sesiones de terapia física o rehabilitación.

jueves, 21 de enero de 2016

On 19:10 by Victoria Stanham in    No comments
La vida es movimiento. 

Te des cuenta o no, todo en ti y alrededor tuyo se mueve constantemente. 

A veces el movimiento se da como expresiones externas de tu cuerpo y tus palabras en el espacio. A veces el movimiento se da como expresiones internas de movimientos de tus órganos, tus fluidos y tus pensamientos. No existe expresión sin movimiento, y no existe movimiento que no exprese algo.

Si todo en la vida depende del movimiento, aprender a moverte mejor no puede sino mejorar tu calidad de vida y tu desarrollo físico, mental y emocional.

1. Beneficios para la expresión física: Prevenir lesiones, mejorar el desempeño físico, y hacer posible lo inaccesible.

A mayor conciencia de tu cuerpo en el espacio, y de los espacios en tu cuerpo, mayor será la coordinación y organización de tu movimiento, y por ende su calidad. Lograr un movimiento preciso y eficiente aumenta nuestra capacidad expresiva.

A su vez, repartir mejor los pesos, en vez de recargar siempre las mismas articulaciones y estructuras, evita desgastarlas. Esto es particularmente importante para quienes se acercan al ejercicio físico con cuerpos que, por edad o por lesión, ya “no perdonan” el maltrato.

Además, un movimiento “inteligente” hace más fácil y accesible lo que antes parecía imposible. En definitiva, el mejor atleta no es necesariamente el más joven, fuerte, rápido, o flexible, sino el que se mueve con mayor inteligencia.

2. Beneficios para la expresión mental: Disminuir el estrés, aumentar la comodidad, mejorar la comunicación.

Los movimientos cotidianos (pararte, sentarte, caminar, respirar, hablar, usar la computadora, comer, etc.) pueden realizarse con mayor o menor coordinación y eficiencia. Si bien un exceso habitual de tensión en estos movimientos no siempre deviene en lesiones o dolor físico, la forma en que te movés sí afecta cómo te sentís en el día a día.
A mayor tensión en el cuerpo, mayor tensión en la mente. Aprender a parar, a respirar con tranquilidad, a aflojar las tensiones, a reconocer cuando “me estoy pasando de rosca” y poder “bajar las revoluciones”, son todas habilidades adquiribles. Poder reconocer los estados de estrés y alerta en el cuerpo cuando recién se instalan nos da una ventaja competitiva al momento de desactivarlos.

Un cuerpo tranquilo piensa y se expresa con mayor claridad. Por lo tanto, aprender a moverte con menos tensión puede ayudarte no sólo a evitar o reducir dolores crónicos, sino también a combatir el estrés y a expresarte con mayor fluidez.

3. Beneficios para la expresión emocional: Autoconocimiento, desarrollo personal y autoconfianza.

Si querés cambiar tu estado emocional o mental, uno de los caminos posibles es cambiar la forma en que te movés y percibís. De hecho, las partes del cerebro que controlan el movimiento están relacionadas con las partes del cerebro que controlar los pensamientos, las emociones y las percepciones sensoriales.

Nuestras posturas y movimientos habituales son cuadros vivientes de nuestra historia física, mental y emocional. Reconocer nuestros hábitos es también un proceso de reconocimiento de las ideas y creencias que tenemos con respecto a por qué nos movemos o sostenemos de cierta manera, o por qué nos paramos o sentamos con determinada actitud.

Dado que el cuerpo expresa en su estado interno y externo nuestro estado emocional, el conocimiento del cuerpo y su movimiento es un excelente punto de partida para luego acceder a cualidades más abstractas e intangibles de la psique.

Entonces, ¿ya elegiste tu punto de partida para entrar en el mundo del movimiento?


- Victoria

sábado, 16 de enero de 2016

On 20:35 by Victoria Stanham in    No comments

Definir la Técnica Alexander, de tal forma que se entienda por quienes no la han experimentado, no es sencillo. Esto se debe a que es una técnica netamente basada en la experiencia con nuestros propios sentidos. Pero voy a hacer mi mejor intento...

En abstracto, la Técnica Alexander es una reeducación del sentido kinestésico, o sea, nuestra sensación de movimiento (kine: movimiento, estesia: percepción). Esto no ‘dice’ mucho, lo sé, y es que explicar la Técnica Alexander a quien no la ha experimentado tiene algo parecido a explicar el viento. Decir: “El viento es el flujo de gases a gran escala” o  “el viento es la compensación de las diferencias de presión atmosférica entre dos puntos”, sólo tiene sentido ‘real’ para quien haya experimentado los efectos del viento en primera persona.

Quizás el dilema tiene raíz en que la ‘técnica’ que desarrolló el señor Frederick Matthias Alexander no es una serie de manipulaciones ni de ejercicios, sino una serie de ‘principios’ [1] que rigen nuestro proceder. El profesor de Técnica Alexander da cuerpo y vida a estos principios en su propia persona (ya que de eso se trató su exhaustivo entrenamiento[2]), y es principalmente a través de esta ‘encarnación’ de los principios que los comunica al alumno mediante el uso de las manos y la palabra.

Dado que no hay una serie de técnicas ni ejercicios específicos que aplicar, en las clases de Técnica Alexander lo que se realiza en concreto depende mucho de los intereses y estilo de cada profesor, y de las necesidades y objetivos del alumno. Es por esto que puedes encontrar clases de Técnica Alexander en las que se trabaja principalmente con aspectos posturales, o vocales, o aplicaciones a la danza, al deporte, o al lenguaje y expresión corporal.

Esta variedad de aplicaciones radica en que la Técnica Alexander busca generar un cambio en la reacción total que tenemos a los estímulos del ambiente (externo e interno). Se busca lograr este cambio desde los hábitos que rigen nuestro movimiento, y como consecuencia nuestro pensamiento.[3]

En el proceso re-educativo que supone una serie de clases de Técnica Alexander, indefectiblemente lo primero es volvernos conscientes de nuestros hábitos. El profesor trabaja como un espejo, ayudándonos a percibir las tensiones inconscientes que nos llevan a realizar ‘movimientos parásitos’ (innecesarios para la acción que nos propusimos), y a descubrir qué ideas, sobre nosotros mismos y nuestro funcionamiento, se esconden detrás de esas tensiones.

Una vez percibido lo hasta entonces ignorado, el profesor nos ayuda a encontrar otro posible camino para nuestra reacción; uno que se adecúe más al diseño anatómico y funcional de nuestro sistema mente-cuerpo.

Lamento no poder profundizar más en mi explicación de qué es la Técnica Alexander, pero temo que hemos llegado al punto en que las palabras ya no pueden suplantar la experiencia. Por tanto, si te interesa ahondar más en el tema te sugiero contactar un profesor y tener tu primera clase.

En América Latina, puedes encontrar profesores a través de las Escuelas de formación en Argentina, Brasil, y Uruguay, o puedes unirte al grupo de Facebook de Técnica Alexander América Latina y hacer tus preguntas allí.

Suerte en tu búsqueda.

- Victoria




[1] Estos principios son:
1. Reconocimiento de la Unidad Mente-Cuerpo
2. Reconocimiento de la Fuerza del Hábito
3. Reconocimiento de la importancia del “Control Primario” en la coordinación de nuestra respuesta a un estímulo.
4. Reconocimiento que nuestro Uso afecta nuestro Funcionamiento
5. Reconocimiento de la importancia de la Dirección de nuestro Uso de nosotros mismos.
6. Reconocimiento de la importancia de la Inhibición de las respuestas innecesarias.
7. Reconocimiento de la prevalencia e incidencia de la Apreciación Sensorial Descalibrada

[2] Las formaciones aprobadas por la Sociedad de Profesores de Técnica Alexander (STAT), con sede en el Reino Unido, exigen una formación de no menos de 3 años (1600 horas), en las que el núcleo principal del aprendizaje del futuro profesor se basa en incorporar los principios de la Técnica Alexander a su propio “uso de sí mismo”, antes de que se le permita trabajar con la unidad mente-cuerpo de otra persona. Esto lo diferencia de otras técnica corporales y psicológicas en las que el eje del aprendizaje está en aprender cómo aplicar diferentes técnicas sobre un paciente.

[3] La Técnica Alexander no suplanta la terapia psicológica, ni la rehabilitación fisioterapéutica-kinesiológica, sino que las complementa y las potencia.

martes, 12 de enero de 2016

On 16:24 by Victoria Stanham   No comments
Avanzar es encontrarte en el mismo lugar de ayer…y verlo con nuevos ojos.


En mi búsqueda por entenderlo todo, en las búsquedas de mis alumnos, en todos los procesos de aprendizaje de los que soy protagonista, acompañante o espectador, me encuentro una y otra vez con que damos vueltas en círculos pero ganamos en profundidad.

Una y otra vez se suceden 3 etapas:

Etapa 1: Encuentro con la idea

La idea la podemos encontrar de varias formas.

Por ejemplo, leyendo mi blog te vas a topar más de una vez con la idea de “darse espacio”. Si la idea no resuena contigo la pasarás de largo y no pasará nada. Pero si la idea resuena contigo, será como una semilla que encuentra tierra fértil y hecha raíz.

Esto puede tener varios efectos, que se dan en la segunda etapa.

Etapa 2: Investigación y reflexión

Una idea que hecha raíz empieza a guiar nuestra búsqueda, generando su propio “ecosistema de ideas asociadas”.

Por ejemplo, si la idea de “darte espacio” echa raíces en ti puede que quieras leer más sobre el tema, o empieces a ver analogías por doquier donde no te estás dando suficiente espacio.

Llega un momento en que quedamos atiborrados de datos y reflexiones al respecto de la idea. Estamos prontos entonces para la tercera etapa.

Etapa 3: Práctica e integración

Una idea que no se pone a prueba en la vida diaria es como una semilla que largó raíz pero no llegó a largar su tallo. Es en la práctica, en la “cancha”, donde nuestra comprensión de la idea se encuentra con la “realidad”; y es ésta la que nos espeja cuán profunda es en nosotros la raíz de nuestra idea.

Por ejemplo, cuando yo intento llevar a la práctica la idea de “darme espacio para respirar antes de reaccionar” me encuentro con que no es tan fácil. Me encuentro con que la simple idea de “darme espacio” tiene varias capas, como una cebolla: hay capas de hábitos mentales, físicos, emocionales, ambientales que me impiden llevar a cabo la simple acción de “parar antes de reaccionar”.

Es acá donde la cosa se pone interesante. Una idea chiquita toma raíz, se anida en mí, y me empieza a mostrar un ecosistema entero de reacciones psico-físicas.

¿Quizás no estoy entendiendo bien la idea? ¿Quizás la idea no es válida?

Sin darme cuenta estoy en la etapa 1 otra vez. Me encontré nuevamente con La Idea. Es entonces cuando tengo la opción de abandonarla y buscar otra idea… o entrar en otra vuelta de la espiral. 

- Victoria