lunes, 22 de abril de 2013

On 20:42 by Victoria Stanham in ,    No comments
Todas nuestras elecciones tienen un costo de oportunidad; eso lo aprendí en un curso de emprendedurismo hace mucho tiempo, pero su verdadero significado no me fue develado hasta hace poco.


Nada en este Universo es gratis, pagamos el precio todas y cada una de las veces.  Esta también me la dijeron muchas veces, muchas fuentes diferentes (Pathwork, mis padres, enseñanzas espirituales, el Sanatama Dharma y las Leyes de Manu) pero lo que nunca nadie me explicó es que el precio no es necesariamente el que aparece en la etiqueta, o el que la otra persona dice que es... o lo que yo me digo a mi misma que es.

¿Cuál es el verdadero precio de un proceso de cambio?

Cuando comencé a tomar clases de Técnica Alexander hace mucho tiempo, nadie me dijo cuál era el verdadero precio a pagar. Claro que me dieron el costo nominal, el que aparece con un número y una moneda, pero este es solo el nivel superficial del intercambio energético: Yo le doy al profesor x cantidad de dinero y él/ella me da una clase de 45 minutos enfocada a ayudarme a restaurar mi coordinación psicofísica. Las clases eran geniales y disfrutaba enormemente la sensación de liviandad y libertad que me brindaban por un tiempo luego de cada sesión.

Pero una y otra vez me encontraba que si dejaba de tomar clases y "olvidaba" parar, inhibir y dirigir, mis viejos hábitos se colaban por las rendijas de mi olvido y pronto estaba tan encorvada como antes. Así que volvía a tomar clases, un poco angustiada, y recibía otro empujón hacia el cambio. El proceso se repitió varias veces. Mi coordinación y postura mejoraron pero  no creo que yo llegué a comprender en esa época lo que realmente se me estaba pidiendo en un nivel más profundo; yo estaba esquivando reconocer y hacerme cargo del verdadero costo del proceso, por lo que estaba recibiendo tan solo en el nivel en el que estaba dando: superficialmente.

Fue durante mi entrenamiento para profesora de la Técnica que el verdadero significado de lo que estaba en juego se me aclaró: tenía que abrirme al cambio en niveles más profundos, una forma completamente nueva de ver al mundo nacería entonces de las cenizas del paradigma anterior.

Lo más importante que la Técnica me ha enseñado jamás, es mostrarme en una forma verdaderamente sensorial y experimental que para realmente darle la bienvenida a lo nuevo tengo que abandonar completamente lo viejo. El precio de cualquier proceso de verdadera transformación es la piel vieja, debe ser cambiada por completo.

En este proceso pasamos mucho tiempo en los estados intermedios: sacándonos la piel vieja sin desecharla completamente, mientras asoleamos la nueva piel de a ratitos. Eventualmente la nueva piel se curte lo suficiente para no estar tan sensible, y puede soportar los vientos, el sol y la lluvia con facilidad. Es entonces que puedo disfrutarla, y lo hago durante todo el tiempo que se siente bien; sabiendo que eventualmente esta piel también se volverá tiesa y limitante, y tendrá que ser desechada a su debido tiempo.

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