viernes, 13 de junio de 2014

On 10:51 by Victoria Stanham in , ,    No comments

Decime la verdad, ¿cuántas veces viste un artículo que arranca con “cómo hacer…”, lo ojeaste rapidito, le diste un “me gusta” en Facebook, lo compartiste con tus amigas, tu madre, tus primas y tu hermana, recomendándoles que lo prueben… y vos… NO HICISTE NADA con esa información?

No estás sola. Nos pasa a todos. Juntamos artículos y libros, vamos a cursos y talleres, nos anotamos en clases, y recortamos las recetas y rutinas de ejercicios que aparecen en las revistas… ¡Listo! Ya sabemos qué hacer. Entonces… ¿Por qué no lo estamos haciendo?

¿Qué súper-poderes necesito para finalmente hacer lo que me propuse?

Resulta que necesitás usar tus 3 súper-poderes:


1. El Poder de Saber QUÉ hacer: 
Tenés que saber en qué y cómo invertir eficientemente tu energía para lograr tu propósito.





2. El Poder de Saber qué NO hacer: 
Una vez que decidiste qué hacer, vas a tener que averiguar cómo es que te saboteás a ti misma en tu propósito. Seguramente hay cosas que hacés de las que no sos consciente, pero que te interfieren y obstaculizan tu camino hacia tu propósito. Acá es donde la auto-observación se vuelve tu mejor aliada. 

Saber qué hacer y qué no hacer son los primeros pasos. 
Pero para que finalmente hagas lo que te propusiste hacer, vas a necesitar una tercera habilidad:

3. El Poder de RECORDAR lo que querés hacer, y lo que no querés hacer, cuando realmente importa
Toda tu auto-observación y análisis no te va a servir de nada si nunca te acordás de aplicar tus conclusiones. La mayoría de las veces que no hacemos lo que nos propusimos es simplemente porque ¡NO NOS ACORDAMOS DE HACERLO!  Tenés que volverlo una prioridad. Tu cerebro necesita saber que esta actividad es prioritaria, para recordarte cuál es tu verdadero propósito cuando otra actividad está por interferirlo.

Todo muy bien con las palabras pero, para que esta información te sea realmente útil…

HACÉ ALGO CONCRETO CON ESTO:

Si lo que te propusiste es hacer más ejercicio físico, pero no lo estás logrando… investigá si lo que tenés es un desafío de:

1. SABER QUÉ HACER: Si no te gusta hacer ejercicio, quizás lo que tenés que hacer es redefinir tu relación con él. En este artículo te cuento un poco sobre cómo podés a hacer esto.

2. SABER QUÉ NO HACER: Si te gusta hacer ejercicio, pero no lográs tener constancia, necesitás investigar qué es lo que te frena.  ¿Cansancio? ¿Miedo al ridículo? ¿Dolor? ¿Falta de conocimientos básicos? ¿Un lugar, profesor o grupo que te guste? Si descubrís lo que te está obstaculizando, estás un paso más cerca de encontrarle solución.

3. SABER RECORDAR: Si ya redefiniste tu propósito para moverte, ya elegiste una forma de movimiento que te motiva, ya indagaste sobre los posibles obstáculos que te impiden arrancar y ya tomaste medidas para removerlos, pero igual llega la hora de moverte y te encontrás con que estás haciendo otra cosa… vas a necesitar ayudarte a recordar tu propósito.  

Tenés que volverlo una prioridad: ponete recordatorios, resaltalo en tu agenda, dejate todo preparado, hacé lo que necesites para darle la orden a tu cerebro que esto es IMPORTANTE para ti, y que por favor te lo recuerde cuando estés por caer en tus hábitos.

Esto es todo por hoy. Ya podés darle “me gusta” al blog en Facebook y compartilo con todos tus amigos. Pero no te olvides tú también de hacer algo con esto… y contarme en el espacio para comentarios cómo te fue.

Victoria


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