viernes, 30 de mayo de 2014

On 11:19 by Victoria Stanham in ,    No comments

Cambiá tu perspectiva y tus expectativas.

Tomate un minuto para evaluar sobre qué está basada tu relación con el ejercicio físico.

¿Por qué estás en esta relación? ¿Por tu peso? ¿Por los beneficios a largo plazo para tu salud? ¿Porque tenés que hacer ejercicio (todo el mundo lo hace)? ¿Porque tu doctor (o tu madre) te dice que deberías hacerlo? Tirá todas esas razones a la basura.

Como con todas las relaciones, la clave al amor verdadero (llegar a ese punto en el que “extrañás” al otro cuando no está), es disfrutar de pasar tiempo juntos. Neceistás aprender a disfrutar del movimiento por el movimiento mismo, por el puro gozo de sentir a tu cuerpo moverse.

Dejá de pensar en lo que el ejercicio puede hacer por ti a largo plazo: ¿Qué es lo que YA hace por ti hoy?
¿Te sentís más feliz después de mover tu cuerpo? ¿Más libre y flexible? ¿Más poderosa? ¿Te aclara la cabeza y te limpia de preocupaciones por un rato? ¿Es el mundo un mejor lugar después de pasar un tiempo moviendo tu cuerpo?

Si te enfocás solo en los beneficios a largo-plazo, y no podés ver lo que el ejercicio ya está haciendo por ti hoy, vas a quitarle todo el gusto y gozo a tu relación. Empezá a vivir tu relación en el presente. Replanteate por qué te gusta moverte, y dejá por un rato los beneficios que ello te trae (los beneficios vienen solos si te movés… tu relación es con el movimiento y no con los beneficios).

Dejá de pensar tanto sobre lo que el ejercicio físico debería brindarte a ti: ¿Qué le podés dar tú a tu cuerpo en movimiento?
Al igual que con todas tu otras relaciones, lo mejor que podés darle al otro es tu atención completa. Aprendé a leer y distinguir las sutilezas de tono que se dan en tu cuerpo al moverse, sus cambios de inflexión. Disfrutá y maravillaste en el puro gozo y placer de sentir a tu cuerpo golpeando, sacudiendo, saltando y bailando al estrés fuera de tu mente, cuerpo y alma. Después, se pueden quedar los dos juntitos regocijándose en la gloriosa modorra del post-ejercicio.

5 formas de poner esto en práctica ya mismo
1. Hacé una lista de las razones por las que te GUSTA moverte. Leela seguido.
Es bueno recordarse cada tanto de qué se trata REALMENTE su relación, especialmente cuando la cosa se pone difícil.

2. Hacé una lista de las formas de movimiento que te encanta practicar.
Cuando la cosa se pone difícil (y no tenés ganas de moverte), tenés que tener una base sólida de amor por el movimiento para no abandonarlo por completo. No esperes enamorarte de tu rutina de ejercicio mañana si elegiste una que nunca te gustó para empezar. Buscate una actividad que te ENCANTA hacer.

3. Empezá a aprender las básicas del mapeo-corporal. Aplicá estos conocimientos durante el ejercicio.
Podés empezar por llevar la atención a tus pies, o tus axilas, o tu cuello, durante el movimiento. El punto es que empieces a conectar con tu cuerpo en movimiento, aprender a estar presente en el momento y en el movimiento. La fuente de la felicidad mana de aquí.

4. Empezá a buscar posibles lugares donde puedas ir para tus citas con el ejercicio.
Decidí si preferís en tus citas tener tiempo a solas con tu cuerpo (quizás caminar o correr por la playa o el parque… podés llevar al perro), o si te gusta ir a fiestas con amigos (una clase de danza, pilates, yoga, o entrenamiento funcional, un partido de tenis… tantas opciones).

5. Si tu relación está en graves problemas, si no hay puentes de comunicación posibles, pedí ayuda.
Un buen profesor o entrenador puede hacerte toda la diferencia si te encontrás que odiás pasar tiempo con tu cuerpo durante el ejercicio. Lo que necesitás es aprender su idioma. Sólo entonces van a poder comunicarse mutuamente y con claridad sus necesidades y placeres respectivos. Un profesor de Técnica Alexander puede ayudarte a recontactarte con lo que tu cuerpo está sintiendo, a comunicarle tus intenciones claramente, y a crecer juntos hacia su verdadero potencial.

Contame cómo te fue con esto en el espacio para comentarios.

Nos vemos la semana que viene.


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Si te interesa saber más sobre cómo recuperar tu relación con tu cuerpo en movimiento, te invito a chequear de qué se trata mi trabajo o contactame.

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