sábado, 11 de octubre de 2014

On 10:51 by Victoria Stanham in ,    No comments
Un blog sobre cómo liberar la respiración. 

¡Hola! Qué lindo reencontrarnos.

¿Cómo te fue  con la propuesta de la semana pasada? Si te quedaron preguntas o tenés algo que comentarme al respecto, sentite libre de escribirme aquí en el blog, o mandarme un email.

¿Te parece si empezamos con la propuesta de hoy centrándonos?
Paremos con lo que veníamos haciendo e inhalemos dejando que el aire llegue hasta nuestros pies, conectándonos con el piso. Exhalemos dejando que el aire suba desde nuestros pies hacia nuestra pelvis, nuestra panza, nuestro pecho, nuestro cuello, nuestra cabeza y salga flotando.

El tema del blog de hoy es justamente cómo liberar la respiración. Mi propósito es compartirte tres áreas del cuerpo que sirve tener libres para facilitar la entrada y salida del aire.

Para poder percibir las áreas de las que quiero contarte está bueno empezar por crearnos un poco de espacio. Así que te invito a desperezarte un poco. Estirate como un gato y bostezá grande.

¿Qué tenemos que saber sobre la respiración para liberarla?

1. La respiración afecta y es afectada por todo tu ser (principio de Unidad). Cuando tu cuerpo está libre de tensiones innecesarias, la respiración genera una ola de movimiento de que se siente de la cabeza a los pies, y masajea todos los órganos. La respiración es también un medidor de tu estado emocional y mental.

2. La respiración se “hace sola”, estás diseñado para respirar bien sin esfuerzos, cuando la dejás actuar libremente (principio de Diseño).

3. Incluso cuando no la dejás funcionar libre, respirás igual, porque es una función vital. Sin embargo, todo lo que le ponés de traba afecta la eficiencia de la respiración (principio del Uso).

4. Reconocer que la respiración requiere de movimiento en tus costillas (o sea en tus costados y tu espalda, y no solo en tu pecho) y genera movimiento en tu abdomen te empieza a dar una idea de las áreas que deberían estar libres para moverse con cada inhalación y exhalación (principio de Percepción).

5. Como la respiración se hace sola, no necesitás “aprender a respirar”. Lo que necesitás es aprender a dejar de interferir con tu respiración (principio de Medios y Fines).

6. Y ahora que sabés que la respiración ocurre, la próxima vez que te digan “respirá profundo”, ya sabés que tenés que frenar tus ganas de hacer un esfuerzo por aspirar un montón de aire. En vez, date unos segundos para reconocer las zonas que necesitás liberar para que, al moverse libremente, creen solitas más espacio para más aire (principio del Hábito).

Muy bien, suficiente teoría. Vayamos a lo práctico. Pero antes, sacudámosnos un poco para despertarnos. Mové un poquito el cuello, los hombros, los dedos de los pies y las manos… o simplemente sacudite vigorosamente como un perro mojado.

¿Dónde necesito crear espacio para que se libere la respiración?

Los lúgares que siempre se mencionan para esto son las costillas (espalda y costados del cuerpo) y el abdomen.
Yo te voy a proponer 3 otras zonas que para mí son claves, ya que pemiten liberar la espalda, las costillas y el abdomen.
Te sugiero probar lo siguiente recostado en posición semi-supina.

1. Las ingles.
Cuando hay espacio en la articulación de la cadera, se liberan también el diafragma pélvico, la espalda baja (las lumbares), el diafragma abdominal y las costillas bajas.

2. Las axilas.
Cuando hay espacio en la articulación del hombro se libera el cuello y la espalda alta y costillas superiores.

3. La mandíbula.
Al dejar de apretar las muelas se libera la tensión del rostro, la garganta, la lengua y la parte alta del cuello.

Ahora, creá espacio en todo tu torso y tu cuello, trazando líneas que unan diagonalmente tus ingles con tus axilas, y tus axilas con tus orejas.

Finalmente, notá el flujo de aire que entra y sale naturalmente cuando respirás.
Cuando el aire entra, permití que tu mandíbula, axilas e inglés se suelten un poquito más, sintiendo como los costados de tu cuerpo se expanden.
Cuando el aire sale, permití que tus diagonales se suelten y expandan, y sentí como crecés en largo y ancho.

Si estás aventurero y querés jugar un poco con tu respiración, podés dejar que tus exhalaciones sean más largas que las inhalaciones. Este es un gran ejercicio para bajar las revoluciones y calmar a todo tu sistema nervioso.

Recordá siempre que no estás “haciendo” nada, simplemente estás “permitiendo” que la respiración ocurra mediante la liberación de tensión y la creación de espacio interno.

Y ya que estamos respirando tan libremente, aprovechemos para bostezar y desperezarnos, soltando mandíbula, axilas, ingles y dejando que se expanda grande todo el torso.

Te invito esta semana a jugar con esto de la respiración, experimentá con lo que propuse y contame luego cómo te fue.
Si te quedaron dudas, preguntas o tenés un comentario, te invito a dejármelo en el espacio para comentarios o enviármelo por email.

Cerremos este encuentro volviendo a nuestro centro, respirando allí, dejando que se aquieten las aguas, y quedando así listos para nuestra próxima actividad.

Hasta la próxima.

Victoria.


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