viernes, 17 de enero de 2014

On 13:11 by Victoria Stanham   No comments
¿Cuál es la primera pregunta que te hacés cuando el cambio se aparece por tu vida?

Cuando algún cambio estresante ocurre en mi vida mi primera reacción es mirar al cielo y sacudir mi puño gritando, “¿POR QUÉ?"

Tres respuestas posibles: el mundo está mal, yo estoy mal, o la culpa es compartida entre el mundo y yo. Al menos, puedo trabajar en la parte que me corresponde a mí (que el mundo se arregle sólo… ya lo traté de cambiar y no me resultó).

La siguiente pregunta que se me aparece es: “¿PARA QUÉ?” Esto ya marca un cambio de perspectiva, un movimiento del pasado hacia el futuro. Ahora puedo elegir conscientemente una dirección para este cambio que está ocurriendo.

Pero no es suficiente. Aunque tengo la dirección para el cambio, no tengo los medios para embarcarme en ese camino. Estoy atrapada en mis viejos hábitos y una vez que la tormenta del cambio (ese momento paradójicamente maravilloso cuando el verdadero cambio es posible porque todos mis puntos de referencia quedan patas para arriba por un rato) pasa, vuelvo a todos mis viejos patrones, consciente e inconscientemente buscando mis viejos asideros para re-instalar mis viejas rutinas.

¿CÓMO?” Ese pasa a ser mi nuevo grito de batalla. El cómo es la clave de todo, el cómo es la llave del poder.

Tomemos como ejemplo tu computadora.

Seguramente tengas alguna idea de por qué fue inventada; y seguro sabés para qué la usas.

Pero, si se rompe, ¿sabés cómo arreglarla para que continúe cumpliendo su por qué y su para qué?

Reconozco que yo sé casi nada sobre cómo funcionan la mayoría de las cosas que tengo. Confío que si alguna se rompe voy a tener un experto confiable a una llamada de distancia que me arreglará el problema. Incluso a veces es más fácil tirar el aparato roto y conseguirme uno nuevo que funcione.

Pero si se te rompen tus cuerpos (mental, físico, emocional) no pueden reemplazarse con uno nuevo. Tus cuerpos fueron diseñados originalmente para que se hagan auto-mantenimientos y duren un buen rato si los usás según el diseño (hay que leer el manual de uso). Incluso cuando no los usas según el diseño, tus cuerpos igual se las ingenian para que llegues al final del día de la mejor manera posible, hasta que finalmente dicen basta y hacen caput.

En otras palabras, es importante que tengas un mínimo de conocimiento sobre cómo funciona tu cuerpo, cómo fue diseñado y por ende dónde es que lo estás forzando más allá de sus capacidades de auto-regulación. Es también muy importante que te vuelvas más sensible a las señales que tu cuerpo de manda para que sepas cómo ayudarlo a auto-regularse en vez de entorpecerle el funcionamiento.

Tu cuerpo es un universo vasto y variado, imposible de aprehender en su totalidad por una sola persona. Entonces ¿en qué pequeña área de ese universo podés enfocarte que te dará los mayores beneficios para tu totalidad?

Dos áreas interrelacionadas (que en los hechos son sólo una) son las más importantes en lo que se refiere a ayudarte a ti mismo: la postura y la propiocepción.

Si tu postura sigue los lineamientos estructurales de tu diseño, todo lo que está contenido dentro de tu cuerpo estará ocupando su correcto espacio y funcionando con mayor facilidad. Si tu postura va a contrapelo del diseño de mamá-natura, bueno, todo lo que está adentro del cuerpo estará estirado o comprimido.

Por ejemplo, pensá en tu casa. Si su estructura está un poco torcida, con paredes en ángulo, techo caído, y pisos cual penillanura-suavemente-ondulada, tus muebles y electrodomésticos van a vérselas difícil para mantenerse en posición y funcionar correctamente. Necesitarías atar tu heladera a la pared (o pegarla con poxipol) para que no se vaya deslizando hacia el living.

Entonces ¿cómo se cambia la postura?

Necesitás trabajar en afinar tu propiocepción. Cuanto más puedas sentir dónde están en el espacio y en relación entre sí las diferentes partes de tu cuerpo, tanto más vas a poder disponerlas en una alineación armoniosa. Si no podés sentir que estás deformándote, si las señales de tensión, deformación, y tirantez no se registran en tu conciencia (¡o peor! ¡se sienten bien!), vas a tener pocas chances de hacer algo con el relajo que esas tensiones están creando en tu cuerpo y tu vida. Podrás quizás sentir sus efectos (altos niveles de stress, ansiedad, depresión, mala postura, dolores de espalda y cuello, etc.) pero no podrás hacer mucho por cambiarlos.

El cambio requiere de reconocimiento de aquello que necesita ser cambiado.

¿Querés cambiar tu postura?

Si tu respuesta es sí, te dejo unos breves recordatorios de lo que el cambio requiere:

1.      Conciencia/Reconocimiento de lo que necesita ser cambiado.
2.    Conocimiento de cómo es que funciona lo que necesita cambiarse (esto te puede dar una pista de por qué hasta ahora no lo has arreglar).
3.    Alguna idea del punto clave alrededor del cual gira el cambio.
4.    Referencias externas que te permitan medir tu proceso (¡espejos!).
5.     Un profesor o guía y un grupo de práctica (estos te proveen de conocimiento, feedback, motivación, y una sensación de pertenencia)
6.    Un plan detallado sobre cómo lidiar con obstáculos específicos, de forma que estés preparado cuando los gremlins de la tentación te susurren al oído.
7.     La disposición para experimentar, equivocarte y aprender (¡mandá el perfeccionismo al diablo! Si total no tenés ni idea cómo se ve ni se siente lo “perfecto”).
8.    Un deseo profundo de cambiar (esto signfica que sos consciente de los efectos insidiosos que tiene en tu vida esto-que-querés-cambiar… y no tu mamá, tu pareja o tu médico)
9.    La capacidad de recordar (la necesitamos para muchas partes del proceso… empezando por recordar por qué  te metiste en esto de querer cambiar).

¿Seguís con ganas de cambiar tu postura?

Si tu respuesta sigue siendo sí, y vas a estar en Montevideo (Uruguay) en Febrero entonces te cuento...

Voy a estar haciendo una series de talleres sobre Postura para grupos muy reducidos (sólo tú y una o dos amigas tuyas… para que sea entre casa la cosa y estemos todas más relajadas).

Si te interesa, ingresá tu nombre y email en el formulario que aparece encabezando la columna derecha del blog. Voy a estar mandando la información la semana que viene. ¡No te lo pierdas que son poquitos lugares!

Abrazo

Victoria
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