sábado, 27 de septiembre de 2014
Un blog sobre por qué aprender anatomía
básica.
Bienvenido al blog. En seguida arrancamos, así que
ponete cómodo para leer.
Hagamos juntos una respiración
completa y profunda para llegar.
Ok. Arranquemos.
Hoy el blog pretende explicar por
qué es importante el estudio de la anatomía en cualquier intento de corregir
problemas posturales. Me gustaría que al final de tu lectura puedas reconocer al conocimiento anatómico como algo vivo, en
constante evolución, y que toma datos no solo de tus ideas sino también de tus
sentidos.
¿Qué te atrae ti del tema?
Primero recordaremos el
paradigma del que estamos parados, o sea la concepción del mundo que
justifica esta visión del conocimiento
Unidad: se aprende con la mente y el cuerpo al
mismo tiempo, y se considera al cuerpo como un todo-integrado.
Uso-Función-Estructura: miramos la anatomía (estructura) en relación a qué
función cumple, recordando que cómo nos usamos afecta a ambas.
La coherencia del Diseño: todo en nuestro diseño anatómico tiene su
razón de ser.
Las interferencias a la percepción: nuestras ideas sobre el cuerpo y nuestras
sensaciones sobre él no siempre se condicen, y a veces las ideas están bastante
alejadas de la realidad física.
Cómo sobre qué: Es más importante entender cómo funciona,
cómo se relacionan las partes, que llenarnos de datos anatómicos que no
comprendemos.
La fuerza del Hábito: Las ideas y visiones viejas son como los
yuyos… vuelven y vuelven en cuanto dejamos de prestar atención.
Hablemos ahora de por qué
estudiar anatomía.
Pero antes
de seguir, desperezate. Si estamos mucho rato en una sola actitud se entumece el cuerpo y el
cerebro. Para que circule la sangre oxigenada devuelta a todos los tejidos,
dales la chance de movilizarse.
Genial. Sigamos.
¿Saber
Anatomía me asegura tener Buena Postura?
No. Si saber de anatomía
te convirtiese automáticamente en una persona elegantemente erguida, entonces
todos los doctores, anatomistas, fisioterapeutas y profes de educación física
serían paragones de buena postura.
¿Para
qué me sirve Estudiar Anatomía si lo que quiero es Corregir mi Postura?
1. La
buena postura es un tema de coordinación. Si no sos de las
personas naturalmente (e inconscientemente) bien coordinadas, entonces vas a tener
que aprender a coordinarte conscientemente. Para ello, necesitás sentir dónde están y qué están
haciendo tus diferentes partes. Y para esto vas a necesitar conocer tus
partes más importantes y cómo se sienten.
2. Conocer anatomía básica
(nombre, forma y sensación de tus principales huesos y articulaciones) te da un
lenguaje común para seguir instrucciones de forma inteligente.
Incluso si sos de las personas naturalmente
bien coordinadas, nunca está de más saber cómo estás lográndolo, por 4
razones básicas:
a) En caso de que
pierdas tu coordinación y quieras recuperarla.
b) En caso que te tranques
en tu progreso en cualquier disciplina física que practiques.
c) En caso que quieras
explicarle o enseñarle a otro cómo hacer lo que tú hacés tan fácilmente.
d) Para abrirte a otras
posibilidades y elecciones que quizás no imaginás poder tener.
Nuestros cuerpos vivos son universos fascinantes por
descubrir.
Esto es todo por hoy.
Hasta la próxima.
Victoria
viernes, 19 de septiembre de 2014
Un blog sobre
la importancia de desperezarse.
¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Qué
bueno que vinisite! Hoy tenemos un blog especial.
Pero antes que nada; tomate el tiempo que necesites para terminar de llegar.
Ponete cómodo y acompañame
un segundo mientras cerramos los ojos para respirar profundo tres veces.
Me gusta darme un instante
de silencio interno para reconocer que empieza algo nuevo. Es una forma de
honrar cada comienzo. También nos deja listos para poder conectar con el
propósito de este encuentro. Es difícil escucharlo si seguimos con la inercia y
el ruido de la actividad anterior.
El propósito
de este blog es aclarar por qué es importante movilizar diariamente los tejidos
y las articulaciones.
Me gustaría que al finalizar
tu lectura te sientas un poco más inspirado a moverte diariamente… aunque no lo
hagas ya. Con que se siembre la semilla me sirve.
Sabiendo de qué se trata
este blog, ¿cuál es tú propósito al respecto?
Primero revisaremos los principios fundamentales que subyacen a lo que voy a plantearte como práctica
diaria.
Luego te voy a contar un
poco:
-
por qué es importante movilizar las articulaciones diariamente
-
qué articulaciones hay que movilizar
- cómo movilizar
las articulaciones (pautas de atención)
Siempre que
realices el trabajo de movilización, te sugiero que recuerdes que:
1. Sos
una Unidad: Todos tus tejidos están conectados, por lo que cuando muevas una parte
de tu cuerpo, estás de alguna forma repercutiendo en el todo. Tratá de ser
consciente de tu totalidad mientras movés una parte.
2. Tu
Uso, Tus Funciones y Tu Estructura están Interrelacionados: Recordá que
mente y cuerpo son una unidad también, por lo que la calidad de tu atención y
tus pensamientos afectarán la calidad de tensión en tus tejidos.
3. Removiendo Interferencias todo es menos dificultoso: Cuando tus
tejidos y articulaciones están apretados, contracturados y sin espacio para
moverse libremente, todo movimiento que realices lleva mucho esfuerzo y más
tensión. A medida que vuelvas a ganar espacio y movilidad en tus articulaciones
y tejidos, tu rendimiento físico (y por tanto mental) aumentará.
4. Las interferencias se descubren al volver más precisa
la percepción: Cuanto más perceptivo te vuelvas, más descubrirás sobre tu propio
funcionamiento, y más hábil serás en reconocer donde los hábitos te están
interfiriendo.
5. La
clave para ganar en precisión sensorial es mantener viva la curiosidad: Tus hábitos te
harán creer que ya conoces todo sobre un movimiento. No los dejes. Siempre hay
algo nuevo que aprender, una capa más profunda para ir.
¿Por
qué es importante movilizar diariamente articulaciones y tejidos?
Los gatos, los perros los
caballos, los niños lo hacen instintivamente.
Hasta tú lo hacés cada tanto.
Un buen bostezo, desperezándote, estirando la espalda, la panza, los hombros,
las piernas.
El cuerpo y la mente lo
necesitan para auto-regularse, sobretodo cuando han estado fijos mucho tiempo
en una misma posición o actitud.
Hacerlo a
consciencia y con consciencia te ayudará además a:
1) re-descubrir las
posibilidades de movimiento de tu cuerpo;
2) reconocer el
efecto que tiene tener un cuerpo flexible dispuesto para el movimiento en todos
los niveles (mental, emocional, físico);
3) calmar la mente
y enseñarle a habitar el cuerpo, aumentando tu capacidad de foco.
.
¿Qué
articulaciones hay que movilizar?
Lo ideal es mover todas las articulaciones en todas
las direcciones y rangos que permiten.
Observá cómo lo hacen los perros o los gatos, cómo se
estiran, se desperezan se revuelcan, bostezan, se sacuden y siguen adelante con
su día.
Si preferís una guía un poco más detallada, podés usar
la siguiente:
Piernas y Pies:
- apretá y estirá los dedos y la planta del pie
- girá tus tobillos
- flexioná y estirá la rodilla
- dejá que tu pierna rote suelta desde la cadera, hacia
adentro y hacia afuera.
Brazos y Manos:
- apretá y estirá los dedos y la palma de la mano
- girá tus muñecas
- flexioná y estirá los codos
- dejá que tus brazos roten sueltos desde el hombro, haciendo
círculos hacia adentro y hacia afuera.
Cuello y Cabeza:
- decí suavemente que “sí”, que “no”, y “más o menos” con la cabeza, como
si dibujaras líneas y arcos con la nariz en el aire.
- Recordá que tu cabeza y tu cuello se unen a la
altura de tus orejas, en el punto de la línea que uniría un oído con el otro en
el centro de tu cabeza. Hacé los movimientos consciente que comienzan desde
allí.
Ojos y Boca:
- Apretá fuerte los ojos y la mandíbula y luego abrí
grande ojos y boca.
- Bostezá grande y sin vergüenza.
- Pensá en algo gracioso o dulcemente placentero y
dejá que ese recuerdo te haga sonreír de verdad, que toda tu cara se expanda y
relaje en una gran sonrisa.
Torso:
- Entrecruzá los dedos de las manos y desperézate grande,
estirándote hacia adelante, hacia arriba, un poquito hacia atrás, hacia los
costados y rotando hacia un lado y el otro.
¿Cómo movilizar
las articulaciones (pautas de atención)?
Esta serie la puede
practicar cualquiera. Lo importante es hacerlo con consciencia,
llevando la atención al movimiento.
Recordá respirar. Cuando nos
concentramos a veces dejamos de respirar, y esto genera tensión en todo el
sistema. Respirar libre y acompasadamente es parte del movimiento.
Si vas a hacer la práctica
completa, recordá descansar cuerpo y mente entre
ejercicio y ejercicio. Si no estás acostumbrado a llevar la atención al
cuerpo, al principio puede ser agotador. Así que dejá que cuerpo y mente
divaguen un poco, y volvelos a traer suavemente para el siguiente ejercicio.
Listo por hoy.
Desperezate. Bostezá. Hacelo
grande, exagerado y ruidoso.
Sacate las mentiras, las
telarañas, los entumecimientos.
Expandite, contraete y
expandite devuelta como un acordión.
Hasta la próxima.
Victoria
sábado, 13 de septiembre de 2014
Un blog
sobre las bases del trabajo con la Técnica Alexander
Buenas. Bienvenido al blog.
Antes que nada tomate unos segundos para ponerte
cómodo para leer.
¿Listo?
Ahora cerrá los ojos e inhalá profundo, llenándote de
aire, y exhalá largo, vaciando todo el aire de tus pulmones. Repetilo 2 veces
más.
Ahora sí. Comencemos.
El blog de hoy es sobre las
5 concepciones fundamentales que explican el trabajo en la Técnica Alexander.
Mi objetivo es compartirte estas ideas de la forma más
breve y clara posible.
Pero antes de seguir leyendo, planteate lo siguiente:
¿Qué querés tu sacar de este blog? ¿Está alineado tu
objetivo con lo que se propone?
La Técnica Alexander tiene sus principios
fundamentales (la lista completa aparece al final del blog). Todos los
principios están de alguna forma incluidos en las 5 ideas clave que voy a
explicar. Trabajar desde estas bases implica una “forma de ver” el mundo
particular.
Las 5
ideas clave son:
1. La
unidad indivisible del organismo.
2. El
uso es una constante que afecta la estructura y su funcionamiento.
3. Lo correcto se hace sólo si quitás las
interferencias.
4. El uso mejora
mejorando la calidad de la percepción.
5.
El cambio ocurre cuando comprendemos el mecanismo y la fuerza del hábito.
Expliquemos el alcance
de cada idea.
1. La
unidad indivisible del organismo.
- Cuerpo y Mente son
inseparables.
O sea, lo que ocurre
en el cuerpo se refleja en una idea, y vice-versa.
- No se puede cambiar
una parte sin alterar el todo.
Esto aplica tanto para
la interrelación entre cuerpo y mente, como para la interrelación entre las
partes del cuerpo mismo, o entre las ideas entre sí.
2. El
uso es una constante que afecta la estructura y su funcionamiento.
- Nos usamos (cuerpo y
mente) constantemente.
Para estar vivos
tenemos que usar nuestro cuerpo y nuestra mente todo el tiempo. “Usarte”
implica “dirigir” el funcionamiento de las estructuras de tu cuerpo y mente,
(de la misma forma que “usar” un lápiz implica “dirigir” el trayecto del grafo
sobre el papel).
- Cómo nos usamos nos
modifica (para bien o para mal).
Cómo usamos nuestro
cuerpo y nuestra mente afecta las funciones y estructuras mentales y
corporales.
3. Lo correcto se hace sólo si quitás las
interferencias.
- El “diseño” estructural
de nuestro sistema corporal-mental es “coherente” para las funciones que tiene
que cumplir.
O sea, todo en tu
sistema corporal y mental tiene una razón de ser, una lógica. Lo más eficiente
es usar la estructura según la ‘lógica de su diseño’.
- Dadas las correctas
condiciones el diseño funciona eficientemente.
O sea, cuando nos
creamos condiciones que favorecen la lógica de nuestro diseño y nos usamos
respetando esa lógica, no se desperdicia energía en acciones innecesarias para
nuestro objetivo. Tenemos entonces toda nuestra energía disponible para lograr
lo que queremos.
4. El uso mejora
mejorando la calidad de la percepción.
- La percepción es un
acto de la consciencia que asocia una idea con una sensación.
O sea, gran parte de
los problemas de funcionamiento y estructurales tienen su raíz en una incorrecta
interpretación de los datos sensoriales. No conocemos nuestro propio diseño. Si
trabajamos sobre esta coordinación de ideas y sensaciones, tenemos chances de
mejorar como nos usamos.
- La forma que
percibimos (interpretamos) se vuelve un hábito rápidamente (respuesta
automática), y deja de requerir procesamiento consciente de las sensaciones.
O sea, la base del
trabajo en cambiar nuestro uso es primero volver a hacer consciente, lo
inconsciente, y así develar qué ideas y sensaciones (interpretaciones) están
fundamentando nuestra respuesta corporal.
5. El cambio ocurre cuando comprendemos el mecanismo y la fuerza del hábito.
- Los hábitos son fuertes porque no requieren de energía de pensamiento consciente para ser ejecutados.
Los hábitos son respuestas automáticas y prontas-para-usar, para estímulos específicos. Nuestros hábitos de pensamiento y acción dan forma a nuestras vidas y guían nuestras acciones diarias.
- Para sobreponerse a un hábitos hay que aplicar energía de pensamiento consciente cada vez que nos encontramos con el estímulo a la acción.
Para hacer esto, primero tenemos que ser conscientes del hábitos, y luego tenemos que aplicar suficiente energía de pensamiento consciente para des-hacer la respuesta automática y guiar la nueva respuesta. Tenemos que estar listos para hacer esto cada vez que se nos presenta el estímulo; por lo que la paciencia, la auto-compasión y la capacidad de reírnos de nosotros mismos son sumamente necesarios para no desesperar en la hazaña.
Es todo por hoy.
Cualquier consulta o
duda, podés escribirla en el espacio para comentarios, o enviarme un email a vstanham@gmail.com
Hasta la próxima.
Victoria
--
Lista de
los Principios de la Técnica Alexander.
- Unidad Psicofísica & Unidad del Organismo
- El Uso afecta la Función
- Inhibición & Dirección
- La Fuerza del Hábito & La necesidad de Decirle ‘No’ al Estímulo
- El Control Primario
- Apreciación Sensorial No-Confiable
- El Principio de los ‘Medios-por-los-cuales’ en vez de ‘Perseguir Fines’ & El Principio de ‘No-hacer’
- Reconocimiento de la necesidad de un Control Constructivo y Consciente del Individuo y del Uso como la Constante Universal de la Vida para lograr la Herencia Suprema del Hombre.
viernes, 5 de septiembre de 2014
¡Hola! Llegaste al blog.
Tomate un momento para llegar
completamente.
Dejá que llegue tu cuerpo:
soltá todo el esfuerzo muscular de lo que
venías haciendo antes... no necesitás tanto esfuerzo y tensión para leer.
Dejá que llegue tu mente:
¿está tu atención aquí en lo que estás
leyendo? ¿O seguís pensando en lo que leíste antes o en lo que tenés que hacer
después?
Dejá que llegue tu estado
emocional: tus emociones te informarán sobre cómo te resulta lo que
leés, pero sólo si reaccionás al estímulo presente.
Si seguís reaccionando a lo que ya pasó, o estás reaccionando ya a lo que
pasará después, ¿cómo vas a saber qué reacción merece lo que estás leyendo ahora?
¿Llegaste? Ahora sí. Bienvenido al blog.
Este blog es sobre la
secuencia que usa la Técnica Alexander en el proceso
de cambio de hábitos. El propósito de este blog es aclarar los pasos que
se suceden (y se superponen) en cualquier proceso de cambio consciente.
Como profesora y estudiante de Técnica Alexander veo
esta secuencia ocurrir en mi propio proceso y en el de mis alumnos. Sin
embargo, la secuencia no es evidente, y por
eso nuestros
procesos de cambio nos resultan caóticos.
Aprender a reconocer el orden en el caos
nos da cierta medida de tranquilidad… y cierto grado de control:
podemos dejar de interferir en la dirección natural de las cosas.
Me gustaría mostrarte la
secuencia natural del proceso de cambio con la esperanza que puedas reconocer en qué etapa estás hoy y cuál es el próximo paso
a permitir.
Primero, elegí tu pregunta
sobre tu proceso. Vas a recibir un montón de información, externa (de
este blog, del ambiente) e interna (pensamientos, emociones, reacciones
musculares). Tener una pregunta te ayudará a ordenar
la información que hoy te es útil, y descartar la información que hoy no
lo es.
Recordá chequear cada tanto tu reacción (física,
mental, y emocionalmente) a lo que leés. Tu reacción es parte de la información
que necesitás ordenar. Y también notá a dónde se va
tu atención, ya que tu reacción y tu atención están íntimamente
relacionadas.
La estructura de
este blog sigue la estructura de una clase de Técnica Alexander, y por lo tanto
de un proceso de cambio.
1)
Llegamos. Llegamos porque tenemos
una inquietud y buscamos una respuesta. Y para recibir la respuesta,
necesitamos honrar el espacio al que vinimos a
buscarla, necesitamos abrirnos a escuchar lo que ocurre en el presente.
2) Aclaramos nuestro propósito. Esto implica entrar en contacto con nuestra necesidad, pero
también ajustarla a lo que el contexto puede
ofrecer. De nada sirve buscar comida vegana en una carnicería.
3) Entramos en proceso. Esta parte tiene dos
componentes. Uno de ellos lo pone el que busca: su atención.
El otro lo pone quien está a cargo del espacio de práctica: la propuesta de investigación.
La propuesta dependerá de la etapa del proceso en la
que estés.
Primera: Establecemos un lenguaje común. Hay que conocer la
herramienta antes de empezar a usarla.
Segunda: Aplicamos
el lenguaje a una acción simple. Cuando ya conocemos la herramienta
podemos empezar a usarla en tareas sin demasiadas variables.
Tercera: Aplicamos
el lenguaje a una acción compleja. A medida que nos familiarizamos con
la herramienta y su uso, empezamos a agregar variables, experimentando con
combinaciones que se acercan cada vez más a la “vida real”, donde los estímulos
son variados e impredecibles.
Cuarta: Aplicamos
el lenguaje en la “vida real”. La vida real nos va a marcar hasta
dónde hemos avanzado, y dónde aún estamos en la oscuridad. Es el mejor campo
donde cosechar la próxima pregunta para seguir alimentando el proceso.
Y cada tanto, entre etapa
y etapa, o dentro de cada etapa, paramos para
descansar, para dejar que la información se asiente, que “caigan las
fichas”. Estos descansos son esenciales. Usalos
para: a) evaluar tu progreso, y b) decidir tu siguiente paso. Pero por sobre todo,
usalos para: c) celebrar tus avances.
Y tú, ¿en qué etapa estás?
Hasta la próxima.
Victoria
domingo, 31 de agosto de 2014
¡Hola!
Bienvenido al blog. ¿Cómo estás? Lo pregunto
en serio, y la respuesta es para ti. Tomate unos segundos de quietud externa e interna para chequear cómo estás (física, mental, emocionalmente) y para
decidir si estás bien dispuesto para leer el blog.
Este es un blog sobre Técnica Alexander
en su relación con el cambio de reacciones habituales (físicas, mentales,
emocionales).
El propósito de este blog es que experimentes con
diferentes ideas sobre cómo hacer las cosas de otra manera, o cómo no hacerlas
directamente.
Quien escribe es Victoria Stanham, profesora de Técnica Alexander. Me dedico a investigar y experimentar con esto en mi vida
diaria.
Mi objetivo para hoy es
que te puedas llevar una experiencia nueva del
manejo de tu atención. También quiero brindarte al menos un concepto de organización mental que sea directamente
aplicable al cambio de hábitos y que te resuelva una pregunta actual que
tengas sobre este tema.
Si te interesa, tomate un minuto para preparar tu
pregunta. Que sea concisa y clara.
A medida que sigas leyendo, andá notando
los efectos de lo que leés en tu grado de tensión física, mental o emocional. Tratá
de notar si lo que leés te pone nervioso, te enoja, te tranquiliza, te
confunde, lo que sea.
Notá también si tu atención se va, y
leés en modo automático, sin procesar la información. Si te pasa esto, pará,
respirá y traé tu atención devuelta al presente. Si tu atención insiste en
volarse a otro tema, revaluá si vale la pena seguir leyendo o si tendrías que
estar haciendo otra cosa.
La
habilidad de monitorear nuestra atención y nuestra reacción corporal a los
estímulos del ambiente, es la base del éxito en cualquier cambio de hábitos que
queramos lograr.
Una reacción habitual sigue esta
secuencia:
1. Percibo estímulo (consciente o
inconscientemente)
2. Respondo con una acción automática
que no requiere pensar.
A veces esto es bueno y útil. Por suerte no tenemos
que razonar cada acción que tomamos. ¡Sería agotador!
Pero a veces, nos damos cuenta que nuestra forma de
reaccionar nos está causando problemas, y la queremos cambiar. Esto no es fácil
porque el hábito es fuerte y cómodo (aunque nos haga mal).
Para tener éxito, tenemos que aprender
a parar antes de reaccionar, y darnos tiempo para decidir la respuesta que queremos dar.
El problema es que los estímulos a veces nos pasan
desapercibidos, y nos damos cuenta que estamos reaccionando de la forma habitual
cuando ya está todo el pescado vendido.
La solución a este problema es aprender a percibir las señales que nos indican que ya estamos preparando
una respuesta.
Nuestras respuestas arrancan mucho antes de lo que nos
damos cuenta. Nuestros cerebros anticipan constantemente, construyendo nuestras
respuestas en base a experiencias pasadas.
La anticipación se da como un estado simultáneamente
físico, mental y emocional. Dónde quizás sea más fácil de notarla es en el
cuerpo (cambio en el ritmo cardíaco o respiratorio, tensión muscular,
cosquilleo, etc.).
A medida que aprendemos a ser
conscientes de nuestras reacciones anticipatorias, empezamos a tener la
posibilidad de cambiarlas.
Y para ser conscientes de nuestras reacciones
anticipatorias, necesitamos volvernos conscientes de nuestro cuerpo.
¿Qué tenemos que
sentir del cuerpo?
Es aquí donde la
ayuda de un guía se vuelve valiosísima. Si me acompañás, me
encantaría mostrarte los caminos que yo ya recorrí.
En resumen, la nueva reacción que
queremos establecer seguiría esta secuencia:
1. Percibo estímulo (consciente o
inconscientemente)
2. Percibo reacción anticipatoria… y la
suelto.
3. Recuerdo mi propósito.
4. Reevalúo mis opciones de respuesta.
5. Decido una respuesta.
6. Ejecuto mi elección manteniendo
consciente mi propósito y monitoreando mi respuesta.
Llegaste al final del blog. Es tu momento de evaluar.
¿Se respondió tu pregunta?
Hasta la próxima.
Victoria
miércoles, 20 de agosto de 2014
Antes
de empezar hagamos
juntos un minuto de quietud interna y externa.
Sentate lo más cómodamente erguido que puedas. Suavizá
los ojos y la mandíbula.
Notá tu respiración. Permití que el aire entre y salga
sin controlarlo, dejando a la respiración ser tal cual es en este momento.
De a poco vamos a soltar lo que estuvimos haciendo antes
de llegar acá: la página web de la que venís, lo que leíste, lo que estabas
pensando.
Toda
acción tiene una inercia.
Somos como un balde lleno de agua. Nos agitamos de acá
para allá y todo nuestro contenido se agita como una tormenta dentro nuestro.
Ahora queremos arrancar algo nuevo, vamos a leer un
nuevo blog, es otra acción distinta a la anterior.
Parar
antes de arrancar algo nuevo nos permite darle su debido espacio (físico,
mental y emocional) a la nueva acción… o simplemente darnos cuenta que no la
queremos o no la necesitamos realizar.
¿Realmente querés leer este blog? No lo sabrás hasta
que pares, dejes que se aquiete la tormenta de actividad residual dentro tuyo y
te escuches.
Por eso dejamos el cuerpo quieto un momento, y traemos
nuestros sentidos hacia el interior. Porque aunque dejemos quieto el balde, el
agua demora un poquito más en aquietarse.
Llevá la atención a los sonidos a tu alrededor, los
que están cerca a no más de un brazo de distancia, y los que están más lejos. Llevá
la atención al sonido más lejano que puedas percibir. Soltá ese sonido y volvé
la atención al espacio alrededor tuyo. Pasá ahora al interior de tu cuerpo. Sentí
los sonidos de tu corazón, tu respiración, tus tripas. Sin perder esa conexión
con tu sonido interno, expandí la atención hasta donde te quede cómodo para leer
el blog.
Con
este acto de parar y volver a ti, te estás preparando para recibir, para
percibir, para notar cómo estás y cómo te sentís con lo que estás leyendo hasta
ahora.
Ya estás reaccionando al estímulo de estas palabras.
Si el agua de tu balde está quieta, podrás notar qué
respuesta estás dando.
¿Qué ola revuelve el agua? ¿Es esa la respuesta que querés
dar? ¿Te sirve para tu objetivo, para encontrar lo que viniste a buscar?
Ninguna
respuesta es correcta o incorrecta. Todas son posibles y válidas. El punto es
si te sirve para lo que querés lograr, o entorpece tu camino.
Quizás tu respuesta te quita energía de tu objetivo,
derivándola a otras necesidades. Quizás esas necesidades son válidas y merecen
ser escuchadas y respetadas. O quizás son parte de un hábito viejo, una
respuesta automática cuya utilidad ya expiró.
Si
lográs ver tu respuesta al estímulo, estás pronto para darle paso a la próxima
acción lógica, orgánica, y en alineación con tu objetivo.
El trabajo con la Técnica Alexander se basa en esta premisa. No podemos
cambiar lo que no vemos. No podemos cambiar lo que no entendemos. Y el primer
paso para cambiar algo, no es hacer algo nuevo. El primer paso es reconocer lo
que estamos haciendo y dejar de hacerlo, y así darle paso a la próxima acción.
Algún día quizás lograremos acompasar el interior con
el exterior. Balde y agua se moverán tan armónicamente que no habrá separación.
Ya no necesitaremos parar el cuerpo para parar el agua. La quietud será parte
del movimiento, y el movimiento de la quietud.
Pero no estamos allí aún. Hoy estamos en el paso uno.
Hoy paramos el exterior, para darle una chance al interior a parar. Y eso está
bien. Eso es el primer paso, y todo camino arranca allí.
Así
que volvé a notar tu respiración. Permití al aire entrar y salir sin
controlarlo.
Ya
estás listo para la próxima acción. Ya preparaste el campo, aquietaste las
aguas externas e internas. Te diste tiempo. Tenés espacio para decidir.
¿Qué
querés hacer? ¿Qué necesitás dejar de hacer para ir en la dirección que querés?
Hasta la próxima.
--
Victoria Stanham, profesora de Técnica Alexander y Pilates.
Estudio movimiento evolutivo, inspirándome en el movimiento orgánico y libre del reino animal.
Mi objetivo es lograr que en el movimiento y en la quietud haya comodidad, eficiencia, elegancia, y equilibrio, según nuestro diseño físico, mental y emocional.
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